lunes, 2 de octubre de 2017

Los retos de la Educación Social en tiempos de Globalización

Para esta edición del Carnaval de Blogs, organizado por el Col·legi d'Educadores i Educadors Socials de Catalunya con motivo del Día Internacional de la Educación Social, comparto este espacio con el Educador Social Juan Berenguer Martínez del blog "trabajar con jóvenes". Él hará lo mismo conmigo, y podréis encontrar mi post sobre el asunto en su blog. Esperamos que ambos os gusten y puedan servir para abrir debates y recoger vuestras opiniones.

Una pregunta, Juan ¿Es posible pensar globalmente y actuar localmente?

"Hola María. Debería ser así pero en el camino encontramos demasiados filtros que hacen que cuando se aplica esa idea no se parece en nada a la original. No creo que deba existir una única dirección porque, a veces, esos pensamientos teóricos se basan en una realidad de funcionamiento de las instituciones que no existe.
He leído hasta la saciedad, en el campo de actuación en el que trabajo, textos de todo tipo que cuando los lees dices ¡qué bonito! pero con una escasa aplicación práctica en el día a día que vivimos. He de confesar que estoy algo cansado  de estas publicaciones que nos sirven de más bien poco. Quiero investigaciones, estudios, teorías que puedan aplicarse en la realidad y que tengan en cuenta esta circunstancia cuando se escriben. No quiero tener los estantes llenos de papel mojado o para recitarlos y darme el pegote.
Cuando estoy trabajando en un pueblo sin ningún recurso, sin profesionales y con los y las jóvenes perdidos en su mundo de abandono, todas estas teorías me valen lo mismo que un mueble viejo, o menos.
Lo global está bien, sí,  pero ha de nutrirse constantemente de la realidad local. Prefiero un feedback continuo entre ambos, que se vayan nutriendo entre sí y de forma continua. Si una localidad tiene una situación y la respuesta de lo global es tan disparatada como irreal en su aplicación práctica, no me sirve.
Creo que de teorías vamos bien servidos/as en educación social. Ahora es necesario bajarlas a la tierra y ver como articulamos un mejor servicio a los y las ciudadanos/as.
Desde que tengo uso de razón y en el ámbito donde me muevo (juventud) siempre hemos dicho que está bien crear prácticas a nivel local que funcionen para que vayan trascendiendo a ámbitos superiores. Para mí, las experiencias piloto han sido una razón de ser con el objetivo de demostrar que funcionan y así puedan implementarse en otros niveles.
También la realidad me ha demostrado que cuando un ámbito superior tira del carro es cuando se producen cambios en lo local. Cuando en su momento el INJUVE (Instituto de la Juventud de España) ha marcado políticas de actuación, tanto Comunidades Autónomas como Ayuntamientos han  seguido la misma línea, en ocasiones con buenos programas y actuaciones y en otras, por puro seguidismo ya que era en ese nicho donde estaban las subvenciones. Así, no.
Una de las buenas enseñanzas que nos ha dado la globalización es el trabajo en red, aprovechando las herramientas colaborativas que tenemos a nuestra disposición y gratuitas, pero ¿De verdad trabajamos en red? ¿Es un sistema que vemos como una carga de trabajo más? ¿Está incorporado al día a día de Servicios Municipales o Regionales o es algo que hacen de forma particular educadores/as sociales? En definitiva ¿Es estructural o por el interés de los y las profesionales? Particularmente tengo la fortuna de trabajar en red con un grupo de educadores/as sociales y es gratificante, aunque sólo sea una práctica interna como organización.
También las redes sociales que relativamente llevan poco tiempo entre nosotros/as,  suponen un avance de primer orden. Hasta ahora compartimos con nuestros/as usuarios/as una serie de territorios en donde pasaban la mayoría de su tiempo. Ahora se añade uno nuevo, el virtual del que no estamos aprovechando todo el potencial que tiene. Las personas jóvenes ven las redes sociales como algo relacionado con el tiempo de ocio o el entretenimiento y nosotros/as no hemos conseguido dar con la tecla para que se convierta, además, en un lugar de encuentro en donde podamos realizar una labor socioeducativa e interactuar.
Un ejemplo claro lo tenemos en las diferentes cuentas que tienen administraciones y ONG´S en estos espacios y que en su mayoría están destinadas a una letanía de informaciones diversas y al autobombo de lo que hacemos, pero en muy pocos lugares, sobre todo a nivel local, se utilizan para interactuar con los y las destinatarios/as de sus acciones. Habrá que seguir investigando porque no podemos obviar su importancia, no para el futuro si no para ya mismo. Es urgente que nos pongamos manos a la obra en este sentido.
No hemos comprendido del todo las oportunidades que nos ofrece. Yo también tardé en aceptarlo hasta que un día en Valencia, en un encuentro de animación sociocultural (cuánto debería aprender la educación social de ella), el educador social  Miquel Rubio me decía que internet no era un instrumento, ni tecnología, era una época y que debíamos de aceptarlo cuanto antes.
Retomando la pregunta inicial y dejando la acritud de un lado, es necesario que la dirección que tomemos sea la de remover los obstáculos que nos impiden trabajar desde lo global a lo local y viceversa,  pero con los pies en el suelo y no recurriendo a quimeras que sabemos que, al día de hoy,  son imposibles (acabar con el mercado y bla bla bla).
Para que lo local y lo global se conecten e interactúen es necesario hacer algunos cambios. Cambios en la Universidad, cambios en la Administración Pública, cambios en las ONG´S y también, cambios en nosotros y nosotras. Esto no pasa por arte de bilbiricoque. Hay que trabajarlo.
Como ejemplo os expongo una oportunidad junto a un mal presagio:
Una reivindicación global y necesaria como la presencia de educadores/as sociales en secundaria  que sirva para atender las necesidades socioeducativas de los y las adolescentes y acompañarlos/as en sus procesos de socialización sería de una importancia vital y los cambios que produciría, con una buena organización, serían palpables en pocos años en la sociedad, pero me temo que quedará en  ayudar a hacer los deberes, en horas no lectivas,  porque así lo reclaman sus papás y mamás y ya se sabe que no hay que contradecirles porque son expertos/as  en necesidades socioeducativas. Y además, votan. Y toda esa voluntad global se perderá. Sí, habrá muchos/as educadores/as sociales trabajando, pero ¿para qué? Para lo de siempre.
En todos estos años de trabajo con jóvenes, sobre todo adolescentes, sí tengo una cosa clara: hay magníficos/as profesionales en la educación social, comprometidos/as con las personas y con voluntad de cambio. Con ganas de probar nuevas metodologías y luchadores/as natos/as.
Es la mejor base para comenzar un nuevo rumbo, en donde de forma tranquila y serena vayamos de lo local a lo global y al contrario constantemente, que trasciendan y visualicen aquellas experiencias que funcionan y que nuestros/as teóricas y teóricos salgan del despacho y nos den pistas que nos sirvan hoy, no dentro de 50 años. Para tener el conocimiento en una biblioteca con olor a naftalina  que sirva para engordar curriculum absurdos o para recitar sus frases  en conversaciones huecas, nos sirven lo mismo que nada.
También, hacer la suficiente fuerza para que los representantes públicos estén por la labor y demostrarles que de una disciplina como la nuestra es posible extraer tanto rentabilidad política como social. Utilizar con ellos/as y con la sociedad en general un lenguaje que entiendan. Creemos que todo el mundo debe saber lo que hacemos y en realidad no lo sabe ni el tato.
Y sí, estoy cabreado y hasta las narices de tanto buenismo y mundos de yupi, sin que lleguemos a concretar nada, sólo buenas intenciones y de esas, ya tenemos bastantes raciones.
Feliz día de la educación social."

Juan F. Berenguer Martínez
@trabaconjovenes

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